
Igualdad e inteligencia artificial: la tecnología también puede discriminar
¿Y si la inteligencia artificial estuviera aprendiendo a discriminar?
Nos han presentado la IA como una tecnología sin emociones capaz de hacernos la vida más fácil, ahorrar tiempo y tomar decisiones basadas en datos. Pero hay un detalle importante: estos datos proceden de una sociedad en la que la igualdad entre mujeres y hombres todavía no es una realidad.
Y la IA también aprende de ello.
¿El resultado? Una tecnología que puede reproducir y amplificar los mismos prejuicios que queremos dejar atrás. Desde descartar candidatas en procesos de selección hasta perpetuar estereotipos de género.